domingo, 13 de diciembre de 2009

Protesta de 12 de diciembre: Crudos y cops got crazy

A propósito de la manifestación del 12 de diciembre, que convocó a 100 mil personas (dicen más los organizadores, dicen menos los policías) que caminaron casi 7 kilómetros hasta el centro de negociaciones en Copenhague, el evento nos ha traído dos temas:

A. Lo más publicitado, es decir, los más de 900 arrestos, que pese a contradecir la idea de “marcha pacífica” en realidad apuntan más a la extrema seguridad y precaución danesa. De hecho, de tal cantidad de arrestos, - de acuerdo a las noticias locales- hasta la madrugada sólo 20 siguieron retenidos (8 horas aproximadamente) y para el día de hoy, menos de ese número van a enfrentar cargos. Me inclino más a pensar que el gobierno,- que de paso, apoya totalmente “la causa”-en su afán por brindar garantías, prefiere mil veces “retener” en buenos términos a los sospechosos, antes que asumir la culpa por daños.

Me parece que aquí conviene pensar mucho en la comprensión de la autoridad, en el ejercicio de autoridad y cómo este nexo se pierde cuando tenemos presente a gente de diferentes partes del mundo que maneja otros códigos.

B. Las consecuencias de la protesta en términos de influencia. O dicho de otra manera, ¿qué se ha conseguido con ella?
Si bien, parte del slogan de campaña es “the world needs a real deal”, aludiendo a su intención de influir a los líderes encapsulados en la COP15, me inclino a pensar que las repercusiones de la protesta se extienden más a la construcción en procesos de una sociedad civil, antes que lograr un impacto “real” en las negociaciones.

- O sea, el hecho que se haya convocado tantas personas de diferente procedencia por el tema medioambiental, representa un pensamiento previo en un plano mundial (no globalizado, ni derivados tontos).

-Asimismo, representa que esta unión, como se gritaba constantemente, aspira a la erección de la sociedad civil como un agente competente tan o más poderosos que el político. Aunque, con esto, paradójicamente, la sociedad civil se vuelva asimismo, un actor político.

-Tercero, que está llenándose de contenido la definición de “sociedad civil” que pese ya tener un tiempo en la escena, sigue sin describir o definir cierto grupo. Es cierto, en la protesta han terminado por meterse en una sola bolsa la contaminación, el CO2, le reciclaje, la comida orgánica, combustibles, la pobreza, el cambio climático, etc. Pero precisamente esta asociación prueba el intento de armar un constructo familiar y común.

-O dicho de otra manera, de la mano con el contenido, está la identificación de una problemática, que servirá de “goma” y sobre el que girará una serie de intereses, posibilidades y alcances de cada agente. En otras palabras, el juego político.

A parte de esto, me llama la atención que los intentos de construcción de sociedad civil sean reactivos. O sea, por oposición a los actores tradicionales políticos. Este definitivamente fue un componente de la protesta. Como consecuencia, para ver este caso tendríamos que tomar como eje referencial la crítica contra los mandatarios, representantes, compañías, etc.

Y por último, pregunto, para todos los que –como yo- se resisten a usar la palabra “global” (de paso, que está totalmente prohibida en este blog) y a su definición novedosa, en qué se parece este “movimiento” ambiental, respecto al movimiento obrero o al feminismo.
He pensado que el “cambio climático” o como se quiera llamarlo, tiene aspiraciones mayores a los movimientos pasados, porque no segmenta. Además, porque no cuenta con ideólogos (por favor, pido no confundir el tema con los fanáticos de la comida vegetariana o ambientalistas u oenegistas)
Seguiré pensando al respecto.

Los dejo con fotos de la protesta.
(es momento que haga negocio con esto antes de terminar como todos los tristes blogueros)

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