lunes, 7 de diciembre de 2009

Tercera Lobalización: con amor para los protosociólogos


Algunas ideas al vuelo y sin revisión posterior a su tipeo:


Pese a la gran campaña publicitaria y a la gran maquinaria danesa, lo cierto es que las bases que preceden a la COP15 han sido todas incumplidas. Este escenario, si bien hace más difícil la posibilidad de concertación, ha sido planteado por el Estado danés como un reto primero, para lograr dialogo consensuado, y segundo, para asentarse como potencia ecológica.

En ese sentido, el mundo lobalizado nos pones tres planos de acción: Uno, el del “performance” político público; es decir, aquel caracterizado por la pose, la sonrisa, el abrazo entre mandatarios y la firma para la foto. Dos, el de los intereses de grupo, el más claro, el que dará a conocer el bloque Bolivia-Venezuela-Cuba, y que como los demás, está caracterizado por ideologías, lazos regionales y más. Y tres, el posicionamiento como nación. Este vendría a ser, aquel que basado en la problemática local, busca encaminarse, pero también, posicionarse en lo que será “profitable”. Después de todo, es innegable para quienes creen, como para quienes no, en el cambio climático, que el tema medio ambiental será el negocio del futuro.

Asimismo, es posible identificar diferentes planos a nivel de otros actores, que igualmente influyen en las decisiones de los mandatarios. De hecho, son actores políticos tan o más intervinientes como aquellos tradicionalmente reconocidos. Este es el caso de las ONGs, las corporaciones y asociaciones civiles. Ellas, -las tres- han encontrado una suerte de Eden en CPH, que las ha albergado a todas y con ello, les ha otorgado un espacio para hacerse escuchar.

La cuestión es entonces, en qué plano, si es que sólo se tratara de uno, o en todo caso, cuáles y cómo son las interacciones que suceden en la lobalización de moda, también denominada COP15. Dicho de otra manera, estamos hablando de un evento político, de un alineamiento estratégico, de un movimiento social/global o de una cuestión institucional, o qué.

Aunque pareciera que todas aquella pueden suceder, lo cierto es que la distinción de los planos, o por lo menos, de las formas de interacción son claves para ver 1. A qué apunta el “compromiso” de la COP15, 2. Qué representa históricamente la congregación de medios, organizaciones, sociedad civil y líderes políticos sobre un tema y 3. En qué medida es posible hablar de un dialogo global y no de un “slogan” o una corriente de moda.

Finalmente, un punto extra, -quizás más importante que los anteriores- sería qué implicancias hay para la soberanía, como para las libertades civiles adoptar decisiones en el plano global. Porque quiérase o no, aquí están de por medio (si es que esto pasa de la firma), la libertad de decisiones de una Nación Estado, y segundo, la erección de la sociedad civil como conjunto ordenado y actor presente en las negociaciones. De hecho, la COP15 se ha preocupado tanto por involucrar a la sociedad civil, ya que sabe que ahí hay un potencial que puede lograr vencer las barreras de la soberanía sin que haya por eso, un conflicto lobalizado. ¿Qué implicancias tendría entonces la primera aparición de la sociedad civil como actor reconocido e interviniente en un tema “lobal”?

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