Con la Cumbre de Copenhague a la vuelta de la esquina, Dinamarca se levanta a la fuerza. Con pocas horas de luz, pero con mucho menos tiempo para convencernos de unirnos a la causa, la denominada COP15 va más allá de su predecesor, el Protocolo de Kyoto, tratando de incluir asimismo a la sociedad civil en el tema del cambio climático.
En su empeño, el país escandinavo no sólo se ha venido esmerando en ser un modelo en el uso eficiente de la energía y la protección al medio ambiente desde los ochentas, sino que tiene como meta ser el primer país con una economía verde e independiente de combustibles fósiles. Y la cumbre,- dijo el primer ministro Lars Løkke Rasmussen en octubre del presente año- es una vitrina única para mostrar Dinamarca y las capacidades de los daneses. “Det skal vi vise verden” (debemos mostrarle al mundo), enfatizó ante el parlamento.
Tanto ha sido el ahínco del gobierno danés por incluir al mundo en lo que se llama una “problemática global”, que ha terminado siendo una víctima de la misma. Se han autorizado presupuestos millonarios, tales como los 84 millones de euros- informa EFE- sólo por conceptos de seguridad; y mucho más, para albergar al mundo en la capital. Sin embargo, en la región norte del país (Nordjylland) y en ciudades importantes como Aarhus (perteneciente a la zona centro), la población no está involucrada con las metas del evento, con lo que acontecerá, o lo que es peor, se mantiene indiferente. La magnitud de las campañas danesas para fuera, no se comparan con los esfuerzos informativos o de compromiso a nivel nacional.
Ironías de la globalización, el encuentro que pretende ser emblemático e histórico en el diálogo y en el trabajo descentralizado internacional, ha centralizado hasta más no poder esta sinergia en un solo punto. El país deseó tanto que Copenhague sea el eje conector y vocero de una realidad global, que se olvidó de que también existía una realidad local. Olvidó que dentro de esa red informativa también estaba incluido y que la caridad empieza por casa. Entonces, con la preparación y coordinación característica danesa, es de esperarse que en la COP15 el mundo pueda tener la oportunidad de ver y aprender, lo que Dinamarca- fuera de Copenhague- no puede.

Y bueno pues... Dificil incluir a todo el Pais. Pero no creo que se han descuidado al respecto. Tengo entendido que se puso punche para involucrar a todos por lo trascendental del tema. Pero ya mas al norte de Dinamarca... que se puede decir, estan lejos de todo. Al contrario de la gente de CPH que esta al tanto por que lo ve y lo siente en las calles todos los dias, con cerrada de calles y paneles por todo sitio.
ResponderEliminarNo lei encuesta sobre el tema de indiferencia... Pero que dice la gente de CPH?
Ålborg no pasa del "i rødt.klima og sport" que es algo así como un programa de actividades deportivas y sanas con su moraleja ecológica. Los diarios gratuitos empezaron a tener ideas cheveres para involucrar a los chiquillos, pero de eso ya hace un tiempo, nadita ahora.
ResponderEliminarEn el norte de Jutlandia, Brønderslev, Hjørring y Frederikshavn no está ni la decoración...ni te cuento Skagen.
Así es la lobalización querido, se conecta con otros y se separa de lo suyo.